Los músicos de Leipzig

por Emyd Espinoza // print // spanish translation

A menudo se escucha la quizá gastada frase “Para gustos, los colores” en una discusión donde se habla de las preferencias de la gente.

ayuda en la edicioón Paulina Ruiz // pic: Lore

La razón de porqué la gente elige lo que elige, pues vaya a saber yo cuál es, y dudo que con este artículo se pueda llegar a resolver esta incógnita filosófica. A pesar de ello, el tema me parece interesante de abordar en una sociedad tan diversa como lo puede llegar a ser la de Leipzig, donde en el transcurso de un tranvía, pueden convivir desde Querdenkers, estudiantes universitarios, personas migrantes, adolescentes, jubilados, Nazis, mascotas, bicicletas, sofás, botellas de Sternburg medio llenas (por favor tómense sus bebidas ☹) vómito, entre otras.

En un lugar así ocurre muy seguido que cada persona cree que posee la verdad absoluta de algo, y pues, sin ánimos de ofender al Internetni a la gente, muchas veces resulta que la fuente de su sabiduría son un video de 5 minutos de youtube o una historia de Instagram de un conocido de un conocido. Para poder acercarme al tema de las diferencias y preferencias entrevisté a 4 músicxs que tocan en proyectos musicales distintos, que no se conocen entre sí y residen actualmente en Leipzig, para ver qué onda: qué música hacen y escuchan, en qué burbujas sociales se mueven, qué hacen en su tiempo libre y qué lugares frecuentan en Leipzig.

Con el primer músico que converse fue con Micka, un músico originario de Francia, que reside en Leipzig desde hace 5 años. Nos juntamos en el Wagenplatz Karl-Helga en Plagwitz y
charlamos un rato. Desde pequeño, cuenta Micka, que le gustaba escuchar la radio y cantar
otras melodías por encima de lo que escuchaba, algo que se puede reflejar en el proceso
creativo que tiene ahora. Él afirma que no tiene una burbuja de estilo musical y que cuando
escucha algo que le gusta lo intenta reproducir con la voz, en este sentido lo compara con el
proceso creativo de un bailarín que cuando observa unos pasos, lo toma e intenta hacerlo en
la pista de baile. Así recolecta sonidos que le parecen interesantes y los une poco a poco.

Cuando Micka llegó a Alemania utilizaba sobre todo una guitarra para acompañar su voz, pero después de asistir a fiestas de música electrónica, le explotó la cabeza al ver lo que se podía hacer con los sintetizadores. Él dice: “No sabía quién era más genio, si el dj que tocaba 3 horas sobre una canción que nunca había escuchado, o los productores que estaban dentro de las canciones”. Después de un par de años experimentando con sintetizadores, la guitarra y su voz, se dio cuenta de que se sentía mucho más libre si solo conectaba su voz, y que con ella podía incluso imitar los sonidos de los instrumentos, así que en la actualidad utiliza casi solo su voz.

Micka

pic: Micka

Sus proyectos actuales son muy variados, toca a menudo con djs, músicos de jazz, él considera que cada persona le puede enseñar algo. Estuvo tocando un par de meses en Berlín, con un tipo que toca la vielle a roue, un instrumento utilizado en la edad media. Comenta que por alguna razón u otra siempre termina tocando en proyectos experimentales, y que incluso podría llegar a tocar con alguien con que tiene diferencias políticas, ya que cree que podría ser muy interesante lo que surja desde el punto de vista interpretativo.

Sobre sus gustos musicales añade Micka que son bastante random. Que en un mismo día
puede escuchar música clásica, hiphop y un poco de techno. Opina que hay un tiempo para
cada música, y que, con las condiciones adecuadas, puede volverse loco con cualquier clase de música. Sin embargo, algo que dice que no le termina de gustar es el pop comercial, y todavía no entiende cómo a la gente le puede gustar. También sobre su dia a dia hablo Micka, y dijo que no hay un dia normal para él, pero que eso sí, siempre está buscando la manera de tocar, ya sea en el parque, en casa de amigos o preparando una presentación en algún lugar de
Leipzig. El día que platicamos, dijo que no iba a hacer música, porque iba a dedicar el día a
pasarlo con su hija. Micka también dijo que le gusta estar en el Oeste de Leipzig, y se
autodenominó como un “West Coast addict” en Leipzig. Igualmente mencionó que un lugar
que no le gusta ir es el centro de la ciudad, porque no considera muy inspirador el hecho de
tocar en frente de una tienda de ropa.

Con respecto a la gente con que pasa más tiempo, considera que sobre todo la pasa con gente que está involucrada con el arte, igual siempre trata de sacar inspiración de cualquier persona que le apasiona lo que hace. Algo que piensa que quisiera hacer en el futuro es tener contacto con el mundo de la “música clásica”, ya que considera que, al no tener un acercamiento académico a la música, no ha podido adentrarse mucho en él. La conversación terminó con él hablando un poco de Bobby Mc Ferrin, y porqué le encantaría tocar con él. Sobre el opino que le encanta lo que hace con su voz, pero por sobre todo cómo se está reinventando constantemente y como ha experimentado con muchos estilos musicales jazz, “música clásica” y música comercial. Le gusta cuando los músicos se exigen, porque requiere un poco de valor cambiar la música que uno hace, porque a veces es difícil que la gente entienda este cambio.

Un par de días después hablé con Yoanna, una violinista búlgara que vive en Alemania desde
hace 4 años. Nos juntamos en la cocina de su casa, mientras su hija era cuidada por su abuelo
en el cuarto contiguo. Yoanna se mudó a Leipzig para estudiar, pero en el camino conoció al
que es ahora su esposo, quien también es músico, y con el cual tienen una hija desde hace un
año. Comentó que se ha atrasado un poco porque se tomó un tiempo de maternidad, y
también cuando llegó estuvo aplicando por 2 años, hasta que pudo obtener una plaza de
estudios en la HfM Franz Liszt en Weimar. Aprendió a tocar el violin en una escuela de música
en Bulgaria desde que tenía 6 años, y desde entonces se convirtió en su opción de carrera.
Acerca de sus gustos musicales, Yoanna afirma, que le gusta de todo, mientras el artista haga o diga algo que llegue a despertar cierto significado en ella. Tiene distintas fases, donde escucha cosas distintas, y esto varía sobre todo con su estado de ánimo. Escucha mucho jazz y pop, pero explica que algo que no le gusta mucho es el metal o el rock pesado, porque de alguna manera lo percibe como muy agresivo.

Yoanna

pic: Yoanna

Durante la semana Yoanna tiene clases en Weimar, a las que asiste durante el día, de donde
regresa en la tarde. Dependiendo del día ella o su esposo, se encargan de recoger a su hija del Tagespflege. Los fines de semana los dedica usualmente a practicar y pasarlo con su familia. Le encanta mucho la comida y es por eso que siempre está a la búsqueda de nuevos restaurantes en la ciudad. También le gusta ir a barrios como Plagwitz, pero comenta que cuando empieza a adentrarse más en sus calles, empieza a encontrar lugares más ahipsterados, y que en esa clase de ambiente no conoce mucho, así que por eso no frecuenta mucho esos lugares. En la actualidad le dedica mucho tiempo al cuidado de su hija pequeña, pero igual tiene amigos a los que de vez en cuando invita a su casa para comer. Comenta que tiene sobre todo amigos músicos, porque muchas veces son más espontáneos a la hora de planificar algo, y no se tiene que hacer una cita con ellos con semanas de anticipación, como sucede en muchas situaciones en Alemania.

Sobre qué estilos de música le gustaría probar, Yoanna comenta que le encantaría continuar
con las clases de canto, que estuvo tomando hasta antes de su embarazo, para así poder improvisar con la voz como en el jazz. También le encanta bailar, y le gustaría mucho aprender a bailar mejor salsa, pero todo con el tiempo. Finalmente le pregunté que con qué artista le gustaría tocar, a lo que hizo una pausa para pensar y dijo que la mayoría de sus ídolos como Zeno Francescatti o Itzhak Pehlmann están muertos, pero que de la actualidad le gustaría tocar con la violinista española Maria Dueñas.

Durante la misma semana que entreviste a Yoanna hable con Danis, un fagotista, que vino por primera vez en 2014 a Leipzig. Nos juntamos en un cubículo de la llamada Bläserhaus de la HfM Felix Mendelssohn, lugar donde realiza su Master de Fagot. En el mismo año que llegó,
empezó a estudiar su licenciatura de Fagot en Leipzig, y al finalizar en el 2018, se fue por un
tiempo al norte de Alemania, en Rostock, a tocar en una orquesta y regresó hace un par de
meses a Leipzig por diversos motivos. El fagot, lo toca desde que tiene catorce años, cuando
en su ciudad natal de San Pedro Sula, Honduras entró a una escuela de música. Antes de entrar en dicha escuela nunca se imaginó que iba a dedicarse a la música, ya que solo tocaba un poco de guitarra. Al lado de sus estudios de fagot, Danis toca también en la orquesta
Elblandphilarmonie Sachsen.

Danis considera que no tiene un género específico para escuchar, pero que lo que más le llama la atención, es el rock clásico, como Queen o Aerosmith. Sin embargo, también le gusta el techno, la salsa y el reggaetón. Algo que no le gusta mucho es el pop moderno, y sobre esto
dijo que estuvo escuchando un poco de Ariana Grande, y le pareció que su voz era muy buena, pero no le terminó de convencer.

Dependiendo de si tiene ensayo o concierto con la orquesta, Danis cambia su rutina. Si tiene
que estar temprano tocando, se levanta y come algo antes de ir a tocar. Él dice que siempre
tiene que comer antes de tocar, porque cuando no come siente que le falta energía. Otra cosa
que es muy importante para él es estar por lo menos media hora antes del ensayo en el lugar
para poder cepillarse los dientes o probar la caña que va a utilizar ese día. Prefiere eso a llegar justo a tiempo y solo tocar. Los días que tiene libre duerme mucho, y los dedica a otras cosas como pintar, en su cuarto tiene ya un par de cuadros pintados por él.
En la actualidad pasa mucho tiempo con músicos ya sea en ensayo, en la Bläserhaus
practicando, o se junta con sus amigos (en su mayoría músicos) a chillear y jugar videojuegos.
Igual menciona que ahora que regresó a Leipzig, con la cuestión del coronavirus y eso, no ha
podido ir a muchos lugares nuevos, pero que antes de eso solía ir mucho al bar Jet, donde
jugaba mucho futbolito.

Danis

pic: Danis

Por último, le pregunté qué otro estilo de música le gustaría hacer, y mencionó que le gustaría
tocar jazz: hay un fagotista que se llama Paul Hanson, que toca jazz y le gusta mucho lo que
hace. Sin embargo, dice que por una razón u otra ha procrastinado esto, pero que cuando
tenga un poco más de tiempo y conocimientos de jazz empezará.

La última entrevista fue en el parque Lene-Voigt donde me reuní Lore, quien llegó a Leipzig en
diciembre del 2018 desde Chile. Ella afirmó que vino al mundo de la música estado en
Alemania, ya que en la mayoría de su vida adulta no había vivido mucho tiempo en el mismo
lugar, cosa que es muy importante para ella, porque se necesita tiempo, continuidad y
dedicación para que un proyecto musical se desarrolle. Es una de las vocalistas de Sur Canela,donde según sus propias palabras tocan folklore latinoamericano, y La Chaskona Combo Band, donde cantan todo tipo de cumbias. Actualmente también está empezando con un grupo de amigas, un proyecto meramente vocal.

Le gusta mucho escuchar reggaetón para bailar y hacer ejercicio, pero igualmente tiene gustos variados, y escucha música de los 50s, soul y voces “femeninas”. Ella dice que le gusta oír voces que ella denomina como especiales, voces que rompen el molde de lo que se viene haciendo.
Su día a día durante la semana es más o menos rutinario, se levanta y va a la escuela donde
realiza su Ausbildung de fisioterapia, y cuando regresa a su casa descansa y estudia un poco.
Trata igual de distribuir el tiempo durante la semana para ensayar con las dos bandas,
dedicarle tiempo a su pareja y su círculo personal de amigas.
En Leipzig, le encanta ir a los parques y caminar por las calles, dice que no es mucho de ir a
lugares tan fijos como restaurantes y cafés, y considera que esa es una de las razones por las que se quedó en Leipzig, porque hay muchos lugares así. También le gusta mucho bailar, sin
embargo, afirmó que no le gusta mucho la situación en los clubs, porque la satura lo lleno que se puede poner, y la masculinidad tóxica que existe en muchos de ellos, y es por eso que está más a favor de las fiestas en casa, con gente que conoce.

Sobre su proyecto nuevo, comentó Lore que el estilo que busca es parecido a los llamados
Barbershop Quartets, donde se canta mucho a capella. Considera que una de las razones por
las que no se había atrevido a cantar este estilo de música fue el no tener las redes de
contacto con gente que hace este tipo de música, que quizá le podrían ayudar a abrirse paso
en ese estilo. Habla igual de cómo ella ve la música como un espacio de esparcimiento y
exploración, y cómo por eso está buscando constantemente nuevos estilos que cantar.
Finalmente hablamos de sus referentes en el escenario y mencionó a Selena Quintanilla y
Gilda, que, a pesar de no ser sus artistas favoritas, se ha dedicado mucho a analizar sus puestas en escena para tomar ideas de ellas.

Después de entrevistar a estos 4 personajes, y mientras transcribía las entrevistas, me pareció interesante escuchar en los 4 de ellos como ciertas narrativas se repetían en ciertos temas, mientras que en otras se iban por caminos muy distintos. Me puse a pensar igual como sería una conversación o un concierto entre ellos, si sería un éxito, o si cada quien intentaría imponer sus conocimientos, preferencias o ideas musicales por sobre los demás. La verdad, y quizá siendo muy inocente, no creo que esto último ocurriría. O quizá algún dia compartan un
vagón en el tranvía 3 se reconozcan, pero como decía el entrenador de fútbol Chelato Uclés:
“Nunca se sabe”.

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